¿Sirven para algo las cremas faciales de colágeno?

Crema de colágeno

Estamos a punto de abrir un melón importante dentro del colágeno hidrolizado: las cremas faciales. El envejecimiento celular lleva a una falta de colágeno en la piel: cuanta más proteína tengamos, nuestro cutis se verá más firme, pleno y fresco.

Al envejecer (y el consumo de tabaco, alcohol y la exposición al sol) disminuyen la producción de colágeno, con lo que cada vez tenemos menos, lo que causa arrugas y pérdida de firmeza, con lo que perderemos esta molécula.

Justo entonces entran en liza productos ricos en colágeno listos para consumir, sobre todo de dos tipos: suplementos para consumo oral (polvos y pastillas) y cremas hidratantes, estas últimas un poco pasadas de moda, pero que han contado con gran aceptación a lo largo de los años.

La premisa es cierta: los fabricantes aseveran que si tu piel tiene una mayor cantida de esta proteína servirá para compensar las pérdidas, lo que mejorará tu hidratación y elasticidad, dejando de lado las arrugas. ¿Qué opinan los expertos? Son un poco escépticos.

¿Puede una crema hidratante ayudar a que tus células produzcan más colágeno?

Respuesta rápida: no. Respuesta larga: quizá, pero probablemente no. Si quieres saber por qué, primero tenemos que saber un poquito más acerca de cómo se produce esta proteína.

El colágeno es la proteína principal del tejido conectivo humano, sobre todo el de nuestra piel. La mayor parte del colágeno de la piel está en la dermis (la segunda capa de la piel, justo debajo de la epidermis), donde se produce. Las células epiteliales de la dermis, llamadas fibroblastos, sintetizan el colágeno que une la dermis, lo que forma la estructura interna de la piel.

Esa estructura tiene forma de cuerda o de malla: los aminoácidos individuales forman cadenas largas que se unen formando hilos más gordos. Esos hilos se enredan y entrelazan formando hélices triples, que se unen entre sí para formar anillos. El colágeno es una molécula compleja.

Esa es la principal razón por la que las cremas de colágeno no pueden refrendar sus slogan: las moléculas son muy grandes como para penetrar en tu epidermis, y muy grandes como para llegar a tu dermis, donde realmente ocurre todo. Así que, por mucho que sean agradables al tacto y ayuden a hidratar la piel, no llegan mucho más allá.

¿Cómo son las cremas?

La mayor parte de lociones, píldoras y cremas realmente contienen colágeno hidrolizado, o péptidos (la gelatina es colágeno hidrolizado). Hay dermatólogos que afirman que esos péptidos pueden atravesar las células de la piel y llegar a la dermis, ayudando a los fibroblastos a producir más colágeno. Una teoría que, la verdad, no ha sido demostrada empíricamente.

Resulta sorprendente que la ingesta de colágeno por vía oral pudiera mejorar el aspecto de la piel. Hay estudios que asocian el consumo de estas patillas con una mayor hidratación de la piel, elasticidad y mejora en arrugas comparando con placebo. Con letra pequeña: sólo hubo 60 participantes y con un periodo corto de tiempo (hasta 3 meses) y experimentado en mujeres de más de 35 años.

Por cierto, una dieta normal y equilibrada (con alimentos ricos en proteínas como carne, huevos, lácteos y legumbres) probablemente ya esté produciendo todo el colágeno que necesitas.

¿Deberíamos deshacernos de las cremas de colágeno?

Un poco de colágeno no va a hacerle ningún mal a tu piel, así que puedes seguir echándote esa crema o tomándote las pastillas. Pero si lo que de verdad quieres es detener la pérdida de esta proteína, lo mejor es empezar echándote crema solar.

Por no hablar de que siempre deberías acudir primero a tu dermatólogo.

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